Google anima la conquista privada de la Luna

El turismo es sólo el primer paso de la industria espacial privada, que podría ganar peso en la ‘joya de la corona’ de grandes agencias como la NASA: la exploración de otros planetas. Para empezar, Google ofrece 30 millones de dólares a los emprendedores que sean capaces de llegar a la Luna.

 

 

 

 

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La Luna está otra vez de moda. El satélite vuelve a ser un objetivo prioritario para las grandes agencias espaciales. La NASA sueña con repetir los éxitos del programa Apollo y tiene previsto que un astronauta estadounidense vuelva a pisar polvo lunar en 2018. La ESA puso en marcha su primera misión de exploración de la Luna con el Smart-I. La semana pasada, JAXA, la agencia espacial japonesa, lanzó el explorador lunar Kaguya, la misión más ambiciosa desde los tiempos del Apollo, que rastreará la superficie del satélite durante un año. Rusia no se queda atrásPor no hablar de China y sus ambiciosos, aunque inciertos, planes espaciales, que incluyen misiones tripuladas a la Luna en la próxima década e incluso la construcción de una base permanente.

Sin embargo, en esta competitiva carrera espacial se ha colado un invitado inesperado: la iniciativa privada. El turismo espacial (entrenamientos con gravedad cero, vuelos suborbitales, estancias en la ISS) ya ha dado ejemplos de su potencial. Ahora sube un escalón con la búsqueda de protagonismo en misiones exploratorias a la Luna.

Recompensas
El motor de esta iniciativa es Google, que después de haber traspasado muchas fronteras en la vida terrestre, ha puesto ahora sus ojos en el espacio. Primero, con Google Sky, una herramienta para explorar el cielo y las constelaciones a través de imágenes e información; después, con Google Moon, que incluye miles de imágenes sobre la superficie lunar, entre otras, las de la histórica misión del Apollo 11 en 1969. Y, ahora, con un ambicioso proyecto que puede sentar las bases para la conquista privada de la Luna. La compañía se ha unido a la Fundación X Prize, que promociona la innovación tecnológica en el campo aeroespacial, para crear el Google Lunar X Prize.

El premio recompensará con 20 millones de dólares a los creadores de un vehículo que sea capaz de moverse automáticamente y transmitir información a la Tierra. Otros cinco millones de dólares se concederán a un aparato estático capaz de enviar datos. También habrá recompensa (otros cinco millones de dólares) para los diseñadores de un robot o un vehículo que descubra agua o hielo, que consiga recorrer más de cinco kilómetros, o que sea capaz de fotografiar vehículos espaciales abandonados en misiones anteriores.

Quienes se embarquen en esta aventura deberán conseguir estos objetivos, si quieren el premio completo, antes del 31 de diciembre de 2012. Si lo logran más adelante, el premio principal se reducirá a 12 millones de dólares.

"Han pasado muchas décadas desde que el hombre exploró la superficie de la Luna, y podrían pasar otros seis u ocho años hasta que otro gobierno consiga volver", explicó la Fundación X Prize en un comunicado. "Queremos ser los pioneros en la era de la exploración espacial comercial, en la que empresas, grupos de individuos y universidades puedan construir naves espaciales capaces de explorar la Luna y más allá", añadió.

La esperanza de esta fundación y de Google es que las compañías privadas puedan desarrollar artefactos más simples de los que usan las grandes agencias espaciales, como la NASA, ya que no deberán cumplir los innumerables objetivos científicos que acompañan siempre a sus misiones.

El turismo espacial ya ha demostrado que es posible
Hace no muchos años, hablar de turistas espaciales era poco más que una quimera o el sueño de algún loco visionario. El tiempo empieza a dar la razón a estos últimos, y algunos multimillonarios como Jeff Bezos, fundador de Amazon; Paul Allen, cofundador de Microsoft; o Richard Branson, el dueño de Virgin, ya han embarcado en esta aventura. Branson, por ejemplo, ha creado la filial Virgin Galactic, con la que planea poner en órbita a 3.000 turistas espaciales, a 150.000 dólares el billete.

De momento, ya ha recaudado 15,6 millones de dólares en resevas de viaje para vuelos suborbitales (a 100 kilómetros de la Tierra). Precisamente, la nave que se utilizará para estos vuelos, el ‘Space Ship Two’, es un desarrollo del ‘Space Ship One’, un ingenio que ganó una anterior competición del X Prize. Por otro lado, Space Adventures sigue mandando turistas espaciales a la ISS (el próximo será Stephen Hawking) y empezará en pocos meses sus vuelos suborbitales.

Estos primeros pasos de la industria espacial privada, pequeños pero consistentes, anticipan un futuro espléndido. Al menos así lo considera la OCDE, que en su informe ‘Espacio 2030: Explorando el futuro de las aplicaciones espaciales’ asegurá que, en una década, habrá cerca de 700.000 turistas espaciales, y que, en treinta años, el sector moverá 100.000 millones de dólares al año.

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